

Ayer me crucé con ella por las calles de Oviedo, la reconocí al instante porque es igual a como la he visto en las últimas imágenes en televisión. Ingrid Betancourt vino a nuestra ciudad para recoger el premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

Ingrid es un claro ejemplo de que una mujer no necesita vestir a la moda para resultar elegante. Su actitud, su manera de hablar y expresarse, su mensaje de esperanza, unido a su aspecto físico, escaso maquillaje, pelo recogido, vestida con ropa y colores discretos, sólo ayer la vimos con una blusa más llamativa, pero siempre con un aspecto cuidado y sobrio, la convierten en una mujer que nos conmueve y que sabe hacernos llegar su mensaje de concordia y paz.
3 comentarios:
Creo que el traje de Ingrid era desapropiado para una ceremonia con tanto protocolo, los brazos descubiertos y demasiado escote, si nos fijamos en las demás damas todas utilizan trajes o vestidos con mangas.
Hola Rosina, yo la vi entrar e iba con una chaqueta a juego, pero después se la quitó, es verdad que hubiera estado mejor un poco más tapada, pero reconozco que tengo debilidad por ella. También la vi en el hotel de la Reconquista y estaba muy guapa con ese vestido negro.
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